domingo, 23 de febrero de 2014

Aspe con esquís. Nunca es tarde para la primera del año

Pues sí, nunca es tarde para que un monte se convierta en el primero del año. Encima el estreno es con un clásico: el Aspe con esquís. Por lo visto no hemos sido a los únicos que se les ha ocurrido esta idea, ni mucho menos los más originales en cuanto a elección de itinerario.

Total, que nos hemos levantado pronto, muy pronto. Si alguno piensa que las 5.30 no existen, pues está equivocado. Pero todo sea por una buena causa, que en ese caso cuesta menos levantarse. En esta ocasión viene Pablo, que también está en sequía montañera. Partimos de Mendillorri a las 6:30 y para las 9:00 ya estamos saliendo rumbo al Aspe, que en estas fechas el inicio esta un poco antes, como 1km antes, ya que la pista hasta la verja esta cubierta de nieve.

Llegando a la verja

Empezamos a subir por nieva dura, casi hielo y en poco menos de 1h ya estamos encarando el famoso embudo. Toca guardar esquís y poner crampones, pues la nieve y la pendiente lo merecen. Tras pocos minutos con los esquís en la espalda.... Pum! Pajarraco! Ha sido como si alguien me tirara hacia atrás, no podía casi ni andar. Me ha pegado bien de lleno y en menos de 5 minutos. Al final, tras comer una barrita y beber un poco de agua, me he rehecho como he podido y ya he conseguido acabar el embudo (cosa que hace 35 min. me parecía imposible que lo hiciera).

La nieve está dura

Subiendo hacia el embudo

En pleno embudo, con la pájara venida a menos


Ya estamos en el valle que lleva hasta el collado del Aspe, ahora ya con los esquís puestos. Conforme vamos asomándonos al collado, se nota más y más el viento (del cual ya no nos separaremos hasta estar otra vez de vuelta en el collado). Empiezo subiendo la pala final con los esquís pero a falta de 50 metros para llegar a la antecima considero que ya he apurado demasiado el hielo y me los quito para subir lo que me queda a pie.

Pala final del Aspe. Se intuye el viento que sopla


Parte final a la cima

El viento es más fuerte y sin pararnos subimos el último tramo hasta la cima. Es impresionante, pues todo está cubierto por la nieve. No se ve ni una roca. Y por fin, después de 3:30 desde el coche, pisamos la cima del Aspe ¡Nuestra primera cima del año! Tras un rato en la cima disfrutando de las vistas, empezamos a bajar con mucho cuidado. Al llegar a la antecima, y poco antes de empezar a bajar, se escucha un grito de desesperación... ¡¡Ostias!! Nos giramos todos hacia donde viene el grito y vemos como un esquí ha decidido bajar sin su dueño por la cara sur del Aspe, hacia la vaguada del fondo.

Los tres en la cima
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Panorámica desde la cima 

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Pegaba un poquico de viento

Pero bueno, ahora toca bajar. La nieve estaba increíble, muy transformada y perfecta para gozar (sobretodo el embudo y la bajada hasta el río). Y se acabó el día... Un día espectacular. Ahora toca volver a Pamplona, no sin antes parar en el bar Anaya.

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Bajada del embudo

Un saludo y a disfrutar del monte!!