domingo, 4 de mayo de 2014

Garmo Negro con esquís. Despedida a lo grande

Pues sí... la temporada de esquí se nos ha acabado, y no se nos ha ocurrido nada mejor que despedirnos con el Garmo Negro. Aunque mi tránsito intestinal no estuviera por la labor ese día (creo que no le gusto la idea de acabar la temporada de esquí jaja).

Tras un mes de encierro estudiando y tras volverme casi albino, por fin ya soy libre y puedo escribir en el blog, aunque la ascensión tuvo lugar por principios de mayo. Todo empezó pronto por la mañana. Tan pronto que desconocía que la existencia de esa hora. Nos preparamos y vamos a recoger a Mikel, que nos espera pacientemente en la rotonda de Mendillorri. 

Total, que salimos y allá por el desvío a Fago (lugar conocido por las paradas técnicas) mi estómago empieza a rayarse, y no precisamente de aburrimiento. Seguimos y al poco rato lo mismo... esto esta empezando a mosquear! No me encuentro bien, pero espero que subiendo la cosa disminuya, como ha ocurrido siempre.

Después de un desafortunado accidente relacionado con las heces y la camiseta térmica, llegamos al Balneario de Panticosa. Empezamos a subir y la cosa no va a menos. Las rayadas ya no existen pero el mal cuerpo ya se me ha quedado para todo el día. Llegamos a la base de la subida a la mallata alta y nos calzamos los esquís, ya que la nieve es continua desde aquí hasta la cima. 

Subimos por el barranco de la subida normal en invierno y no hago más que ver a Mikel cómo sube más y más hasta casi desaparecer. Entre el mal cuerpo y lo lejos que estaba, fue lo más desmotivante del día con diferencia. De pronto, y no se ni cómo, las fuerzas me vinieron de golpe y pude subir sin problemas hasta el collado. Yo creo que fue que mi padre estaba detrás y cuando estás en esa situación se agradece que vaya alguien detrás tuya para no quedarte el último.

En el collado

Llegamos al collado y empezamos a subir con los crampones y con los esquís en la espalda, pues la nieve está durilla y no apetece caer 200m hasta el collado. Ya estamos en la cima! que vistas más chulas tiene este monte. Nunca nos cansaremos de ver los Infiernos o el Vignemale desde aquí (aunque la subida ya nos la sepamos de memoria).

En la cima 

Infiernos...

...Y Vignemale


Ahora toca bajar. Es una pena que cueste subir tanto para bajar en 30min. Aún así la nieve se dejaba esquiar, aunque por la zona del collado y la mallata alta la nieve ya estaba muy pesada y prácticamente no se podía ni girar. También grabamos unos vídeos de la bajada 

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Bajando la pala

Se acabo la esquiada

Pues ya estamos en el coche... Ahora toca guardarlo todo y volver a Pamplona, no sin antes parar en el bar Anaya (pero esta vez para comer un bocata casero tamaño "king-size" de jamón frito).

Un saludo y a disfrutar del monte!!